Cuanto más trabajo en mí misma y me conozco mejor, entiendo mejor que hay una serie de situaciones y decisiones que, simplemente, no van conmigo.

Esto también me ayuda a comprender qué es lo que me hace sentir mejor, lo que me ayuda a crecer como persona y lo que no va dejando «huellas de barro» en mi mente día a día. Esos son los momentos, pensamientos y acciones que están en sintonía conmigo. Hoy comparto contigo las preguntas que me ayudan a detectarlos, sobre todo a la hora de incorporar un nuevo hábito a mi día a día:

  • Esto que voy a hacer o a decir, ¿va acorde  la vida que quiero? Si buscas un estilo de vida más amable y que se distancie lo máximo posible de las presiones sociales, por ejemplo, es mejor no utilizar un lenguaje agresivo o impulsivo con quienes te rodean, o incluso contigo misma. Si aspiras a vivir de una forma más sostenible y te encuentras en el supermercado sin saber si comprar un producto envasado en cristal y el mismo producto, pero en plástico, esta pregunta también te será muy útil.
  • ¿Esta compra alimenta un hábito que quiero eliminar? Es una de las preguntas que más me hice cuando dejé de comprar impulsivamente en grandes cadenas de ropa y decidí que solo compraría lo que de verdad necesitara o de verdad me enamorara, y a poder ser, en pequeñas empresas o de ropa de segunda mano. También me ha sido muy útil en mi proceso de dejar de beber alcohol en casa: ya solo compro cervezas en el supermercado si estoy organizando una cena para los amigos.
  • ¿Esta persona me hace querer dar lo mejor de mí? ¿Cómo me siento después de pasar tiempo con ella? De las tres preguntas que te he planteado, ésta es la más dura. A veces nos empeñamos en estar con una persona porque nos divierte, o porque es a quien más a mano tenemos (por cercanía o por horarios) para hacer planes, pero no siempre es la compañía que necesitamos. Ojo, no estoy hablando de malas amistades o de relaciones tóxicas, sino de rodearnos de personas que estén en sintonía (ya sea en su forma de ser como en sus hábitos o en su estilo de vida) con lo que más nos llena.

Estas preguntas deben servir como guía, y no como una herramienta para culpabilizarte o castigarte. Recuerda que los cambios de estilo de vida, para que sean verdaderos y efectivos, tienen que ser graduales, y ya con el simple hecho de que te detengas y reflexiones estarás haciendo un gran trabajo, sea cual sea la decisión final. Por último, trato de tener muy presente que ni mi edad, ni mi trabajo ni mi situación personal es un límite a la hora de aspirar a algo. Cuando te quitas de la cabeza que eres muy mayor para llevar una prenda de ropa en concreto, que como has estado trabajando una década en lo mismo ya no puedes aprender una nueva profesión o que si estás embarazada no deberías estar buscando un nuevo trabajo, el mundo cambia totalmente.