Naranjas y hojas de naranjo recién cortadas, en una foto tomada justo desde arriba

Uno de los problemas del estilo de vida actual es que intentamos estar en todo y para todos, y no olvidamos de estar más presentes en nuestras propias acciones.

Hacemos y hacemos, pero no estamos.

Pero, ¿cómo se puede estar más presente si no sabes por dónde empezar? Aquí van algunas estrategias:

  • Enfócate en cada tarea de una en una. Así terminarás antes, las harás mejor, disfrutarás de cada parte del proceso y te sentirás menos cansada al final del día. Está demostrado centíicamente que lo que mal llamamos multitarea no es eficiente a largo plazo y supone un aumento de la fatiga mental.
  • Toma notas para descargar un poco tu mente. Usa un cuaderno, post-it o tu agenda, y delega en la letra escrita todo aquello que no necesitas tener en la cabeza ahora mismo. Yo no vivo sin mi agenda, y en ella encontrarás apuntadas las fechas de cumpleaños de mis amigos, las metas prácticas de cada semana (por ejemplo, «llamar para pedir cita en la peluquería»), los compromisos personales (como «cita en la peluquería a las 17:00» o «tarde de cine con Érika») y cuestiones de trabajo (del estilo «Hoy empiezan las vacaciones de Santiago»).

Vista de una agenda abierta con una taza de café sobre ella

  • Vuelve al presente: recordar el pasado y planificar el futuro es muy estimulante, quizá demasiado. Entrénate para tener momentos de, simplemente, estar en el ahora. Esto me resulta muy fácil cuando estoy disfrutando de una actividad poco habitual para mí (por ejemplo, esas que solo hacemos los fines de semana, como pasear por la costa o salir a comer con la familia), muy difícil cuando estoy estresada o ansiosa, y tiendo a olvidarlo cuando estoy más «neutral». En todas las ocasiones intento ponerlo en práctica, ¡no es fácil pero verás los resultados pronto!
  • Usa la tecnología conscientemente. Ten presente lo que te aporta en cada momento (entretenimiento, información, etc.) y reconoce cuándo llevas demasiado tiempo saltando de una app a otra sin pensar demasiado. Distingue esos momentos de aquellos en los que de verdad te sirve para comunicarte, informarte o divertirte. El móvil y el ordenador no son herramientas que haya que descartar o limitar solamente al trabajo o los estudios, sino que deben ser utilizadas con consciencia sobre su utilidad y lo que nos aporta, como cualquier otra herramienta de la que disponemos en nuestra vida.