Hay una frase, atribuida a Zenón de Citio, que afirma que tenemos dos oídos y una sola boca para escuchar el doble de lo que hablamos.

Con lo mucho que hablo yo, que peco incluso de interrumpir a mi interlocutor, esta frase me parecía inalcanzable. Pero por fin la he entendido.

Si se me permite alterarla, diría que tenemos un oído para escuchar y otro para empatizar, porque de nada sirve la escucha, por muy activa que sea, si no va acompañada de un interés auténtico. Y eso es, para mí, la base fundamental para cuidar las relaciones personales. En las amistades, vale mil veces más la calidad que la cantidad. Para mí, incluso, es preferible ver a mis amigos con menos frecuencia pero sabiendo que, si nos necesitamos entre nosotros, siempre vamos a encontrar un hueco para ayudarnos, aunque sea desahogándonos y pidiéndonos consejo vía Whatsapp.

Sin embargo, no siempre es fácil cuidar nuestras relaciones personales. Tendemos a pensar que un amigo lo es menos si nos vemos o hablamos poco, cuando tiene mucho más valor que de verdad os interese saber cómo está y nos preocupemos por esa persona. Cuidar las relaciones personales es algo primordial dentro de la Slow Life, ya que te proporciona una red de apoyo, una tribu, que contribuirá a tu salud mental y emocional. Y por eso le doy tanta importancia a la autenticidad y calidad de mis relaciones con amigos y familiares, antes que a la cantidad de personas de las que me rodeo.

¿Qué se puede hacer en esas épocas en las que es difícil encontrar la capacidad, ya sea en cuanto a horas disponibles en el día o a nivel emocional, para cuidar de esas personas que también te cuidan? Para mí, las claves son:

  • Comunicarte: Explicar que estás pasando por una época complicada, que quizá hables o les veas menos, pero que sigues estando ahí. Así podrán cuidarte a su manera sin sorprenderse ni asustarse por tu distanciamiento.
  • Que el tiempo que les dediques sea para ellos, de verdad. Hacer un hueco rápido en la agenda para ver corriendo a una amiga, y mirar el reloj para no llegar tarde a tu siguiente compromiso, sólo es válido en caso de emergencias. Yo prefiero ver menos a una persona pero poder darle toda mi atención cuando coincidimos.
  • El punto anterior también puede aplicarse al entorno virtual: Es mejor no responder un mensaje inmediatamente si lo vamos a hacer de forma automática, rápida y mal, sino esperar para atenderlo como esa persona requiere y merece. Un «Te acabo de leer, pero te respondo más tarde, cuando tenga algo más de calma» hace maravillas. Pero no olvides contestar.