Me gusta definir los smashbook como una forma de derrotar el miedo ante la página en blanco con creatividad y papel.

Hace unos años recibí por mi cumpleaños un cuaderno precioso  que me tenía enamorada desde que lo vi en el escaparate de La Niña, y decidí que no podía llegar a ser otro cuaderno más en el que se llenaran las cuatro primeras páginas y luego quedara abandonado. Llevaba un par de días viendo en Instagram fotografías de smashbooks, y aunque me daba la sensación de que era algo más propio de una adolescente que de alguien de mi edad, no podía dejar de mirar esas ideas tan caóticas, tan personales, tan creativas.

¿Qué es un smashbook? Técnicamente, es un libro en el que pegas tus ideas, tus recuerdos, lo que te inspira. Desde una tarjeta de presentación hasta la etiqueta de una botella de un refresco o la entrada del cine. Para mí, es una versión más informal del scrapbooking, ya que toma muchas técnicas y materiales pero se mezcla todo tal y como a ti te apetezca. Y es, junto con el bordado, una forma de entretenerme lejos de las pantallas, algo cada vez más complicado, ¡sobre todo cuando empieza el frío!. Además, siento que si un smashbook no queda visualmente bonito no importa, lo realmente relevante es que para ti tenga significado. Los cuadernos más utilizados para smashbooking tienen tapas de cartón rígido pero las páginas están unidas por argollas, lo que permite que los infles con casi cualquier material aunque sea más grueso que las propias páginas. En el caso de mi cuaderno, las páginas están cosidas, así que limito un poco qué pego y qué no, para cuidarlo al máximo.
Sin darme cuenta, al poco de empezar a trabajar en mi smashbook me di cuenta de que dedicaba dos páginas a una temática concreta, sin que funcionara como diario y sin que tuvieran conexión entre unas y otras. Así, cuando pasas una página, te encuentras una «lámina» dedicada a una temática u otra, pero siempre de cosas que me gustan o me interesan. Las primeras páginas eran un poco cutres, pero me gustaba completarlas: Así aprendí que no tienes porqué ser la mejor, y mucho menos en tus hobbies, ¡están para ser disfrutados y no para convertirlos en una competición!
La primera composición de la que me sentí realmente orgullosa fue una que hice inspirada en los cómics de Ojo de Halcón, porque fue la primera en la que traté de que la estética general de la lámina fuera acorde con la temática. En este caso, colores planos y mucha sencillez:
Dos de las páginas más recientes, dedicadas a la era victoriana y a la moda femenina de la era eduardiana: 
También estoy muy contenta con cómo me quedó la que hice dedicada a la familia Romanov, los últimos zares de Rusia. Me siento especialmente orgullosa de ésta porque en vez de optar por un folio blanco o por papel estampado para el fondo, teñí papel con café y pintura roja, además de utilizar por primera vez en mi smashbook una imagen pegada en el centro de las dos páginas y fotografías quemadas por los bordes. Mi intención era transmitir a la vez una imagen de realeza y de familiaridad, pero también la contradicción de la muerte con la juventud y el lujo:

Tengo muchísimas ideas y temas que plasmar en mi smashbook, pero aún me quedan muchas páginas por completar y no tengo ninguna prisa por terminarlo. Iré trabajando en él según me llegue la inspiración para unas ideas u otras, ya que creo que esa es la manera de que de verdad pueda terminar este proyecto y sentirme orgullosa al ojearlo. Y tú, ¿tienes algún proyecto creativo similar que te sirva para desconectar del día a día?