Hablo muy a menudo sobre lo importante que es ser crítica con las expectativas y presiones sociales para poder vivir una vida plena, calmada y que se ajuste a ti.

Durante el embarazo esto cobra una importancia mayúscula, porque todo el entorno de los futuros padres se vuelca en consejos (y, a veces, críticas), ideas y todo tipo de perspectivas. La inseguridad y los miedos de los padres, sobre todo si son primerizos, les hace más vulnerables a esta avalancha de información.

Esta sobrecarga de consejos tiene, normalmente, buenas intenciones, pero puede ser muy estresante. También están las críticas y comentarios que merman la seguridad de los padres en sus propias decisiones y capacidades. Mi método para gestionar estos comentarios lo mejor posible pasa por:

  • Tener una idea aproximada del tipo de crianza que nos funciona como familia y qué cuestiones quedan descartadas de entrada (en mi caso, por ejemplo, dejar al niño llorar «para que se acostumbre» es un enorme NO).
  • Seguro que sabes qué opiniones valorar más, qué familiares y amigas son de mayor confianza o quiénes han pasado por lo mismo que tú. Elige bien a quién escuchar y descarta el resto de consejos no solicitados con la educación que puedas en cada momento.
  • Solamente tu pareja y tú saben lo que de verdad les funciona como familia. Aférrate a eso.
  • Permítete cambiar de opinión y aprender, es parte de nuestro crecimiento personal y como padres, pero siempre desde la observación y el conocimiento de tu propio bebé.
  • Desconfía de los consejos e ideas que tienen monetización detrás, como la publicidad que hacen determinadas personalidades públicas e influencers. Confía más en las web que hablan de diferentes marcas sin presentar ninguna en concreto como la panacea, por profesionales de la salud y por libros de crianza que se ajusten a tus valores.

  • Un bebé necesita a su familia, atención médica, alimento y un lugar seguro para descansar. Todo lo demás son extras que quizá necesites o quizá no. Por ejemplo, si no tienes claro si necesitas una trona o un cambiador, está bien que te informes y que busques opciones, pero no olvides que el niño puede dormir en el cochecito o en brazos, y que puedes cambiarle de pañal sobre la cama, o incluso e una toalla estirada sobre el suelo.
  • Cada sociedad tiene unos tiempos que quizá te convenga seguir o quizá no. No todas las mujeres embarazadas quieren o pueden esperar dos meses para anunciar el embarazo a sus familiares, quizá no quieras esperar a la semana 12 para que lo sepa tu mejor amiga, o tal vez las circunstancias de tu trabajo supongan que debes informar a tu jefe tan pronto como lo sepas para garantizar tu seguridad y la del feto.
  • No tienes que sentirte bien ni estar radiante en tu embarazo. Cada uno es un mundo, y a veces te toca un embarazo difícil, incómodo, o echas de menos tu cuerpo y tus sensaciones de antes. Es legítimo.