Ya sabemos lo que Hollywood nos ha enseñado sobre los embarazos: Sufres náuseas, la comida te da asco, tienes cambios de humor y te vuelves más caprichosa. Pero, ¿qué hacemos con todo aquello de lo que no te avisan?

  • Los dolores musculares constantes, que pueden ir de una simple molestia a pinchazos que te paralizan unos segundos. Y eso sin hablar del dolor articular que se puede dar según avanzan los meses.
  • El agotamiento constante, que te obliga a quedarte en la cama, a cancelar planes y, en general, a no funcionar. A veces no tienes fuerzas ni para fregar los platos del desayuno.
  • Que te prepares algo para comer y, en el momento en que tienes el plato delante, ya no lo quieras. Es más, que te de asco.
  • Que cualquier cosa que ocurra en tu día  día pueda convertirse en una bola de nieve y te des cuenta que hay momentos en los que ya no sabes relativizar.
  • Los consejos no solicitados te van a molestar mucho más de lo que pensabas.
  • El tira y afloja entre comprar cosas bonitas para tu bebé y tener que ahorrar para tu bebé. Es difícil.
  • Tu sistema inmune está por los suelos y, encima, no puedes tomar medicamentos. ¡Tienes que cuidarte mucho!
  • Una cosa es saber que tendrás sofocos y otra es vivir con oleadas de calor, sudando, sudando y sudando.
  • No todo el mundo puede compartir tu ilusión por el embarazo, y ay personas que te lo harán saber con brusquedad.

¿Qué otra cuestión añadirías?