Te propongo un reto para acercarte, cada día un poco más, a un estilo de vida más pausado y respetuoso con tus propias prioridades.

Con este pequeño calendario podrás aplicar, cada día, una nueva tarea o reflexión. El objetivo es, al pasar los 30 días, estar un poco más cerca de vivir una vida más calmada, más slow, y más coherente con tus prioridades, objetivos y valores. ¿Te apuntas? ¡Sigue leyendo para descubrir las explicaciones de cada una de estas propuestas!

Calendario para el reto de 30 días de Slow Life - Viviendo con calma

  1. Enfócate en cada tarea de una en una. Así terminarás antes, las harás mejor, disfrutarás de cada parte del proceso y te sentirás menos cansada al final del día. Está demostrado científicamente que lo que mal llamamos multitarea no es eficiente a largo plazo y supone un aumento de la fatiga mental.
  2. Igual que un buen guionista se asegura de que sus protagonistas estén rodeados de elementos y personajes que destaquen lo mejor de ellos, está en nuestra mano convertir nuestro día a día en una serie de recuerdos que reflejen quienes somos y hacia dónde nos dirigimos. Empieza por elegir tu ropa pensando en que eres la protagonista de tu historia.
  3. Plantéate si necesitas, de verdad, alcanzar tus metas tan rápido como te las has propuesto. ¿De verdad es importante que bajes de peso en un mes? ¿Que te levantes a las cinco de la mañana cada día porque lo dice un coach?
  4. Establece una rutina para las mañanas y otra para las noches, así no tendrás que improvisar en momentos tan críticos del día como la mañana (que solemos ir con prisa y medio adormiladas) o la noche (que acumulamos el cansancio de la jornada).
  5. Es importante que mostremos hacia nosotras mismas la compasión y paciencia que ofrecemos a los demás.
  6. Toma notas para descargar un poco tu mente. Usa un cuaderno, post-it o tu agenda, y delega en la letra escrita todo aquello que no necesitas tener en la cabeza ahora mismo.
  7. Aprecia las pequeñas cosas de cada día: Escoger una taza que te guste especialmente para el desayuno, detenerte en la textura de una blusa o maravillarte por los colores del cielo al ponerse el sol, aunque sea a través de tu ventana, te ayudará a tener unos segundos de consciencia sobre el momento que estás viviendo.
  8. Disfruta de tu tiempo libre conscientemente, sin dejar que los hábitos o rutinas de los que quieres deshacerte te distraigan. Por ejemplo, si te has decidido a pasar media hora leyendo una novela, no permitas que tu mano vaya cada dos minutos hacia el teléfono móvil.
  9. ¿Eres capaz, aunque sea por un día, de mirar menos el reloj? Llévate por lo que el cuerpo te pide en cada momento del día, ¡como cuando estás de vacaciones!
  10. Vuelve al presente: recordar el pasado y planificar el futuro es muy estimulante, quizá demasiado. Entrénate para tener momentos de, simplemente, estar en el ahora.
  11. Practica “no hacer nada”. La próxima vez que tengas que esperar el transporte público o pasar unos minutos haciendo fila delante de un mostrador, no te dediques a mirar el teléfono sino a observar tu entorno.
  12. Usa la tecnología conscientemente. Ten presente lo que te aporta en cada momento (entretenimiento, información, etc.) y reconoce cuándo llevas demasiado tiempo saltando de una app a otra sin pensar demasiado. Distingue esos momentos de aquellos en los que de verdad te sirve para comunicarte, informarte o divertirte.
  13. ¿Hay algún hobby que te gustaría practicar? Busca información, blogs o perfiles de redes sociales dedicadas a él, ¡te animará a probarlo!
  14. Estamos rodeados de cosas maravillosas. ¿Serías capaz de fotografiar al menos cinco objetos o lugares bonitos hoy? 
  15. Reflexiona sobre tus prioridades… Y sé coherente con ellas. Si avanzar en tu carrera profesional es fundamental en tu vida, quizá no puedas pasar todo el tiempo que te gustaría con tu familia ni tener una mascota, pero sí deberías dedicar tiempo a tu salud y tu descanso para evitar el famoso síndrome de burn-out. Si, por otro lado, tu pareja y tu familia es tu prioridad, tendrás que marcar límites con los horarios laborales o incluso buscar una profesión que te permita conciliar con mayor tranquilidad.
  16. Reconoce que el mundo no gira a tu alrededor. Sí, ya sé que lo sabes. Pero te lo recuerdo, porque ser consciente de que no pasa nada si no lavas los platos ahora, si cambias de fecha una cita con el dentista o si decides no apuntarte a un plan familiar para quedarte descansando es un alivio tremendo. No pasa nada. En serio, aunque tu jefe te diga que sí.
  17. Practica el presionar “pausa”: Aprender a detenerme, aunque sienta que no puedo parar porque todavía me quedan cosas por hacer, ha sido clave en mi gestión del tiempo.
  18. Cada objeto que saques de su sitio o que ensucies, trata de recogerlo o limpiarlo lo antes posible, para ahorrarte el tener que hacerlo más tarde cuando estás cansada.
  19. Date permiso para ser tu prioridad: De nada sirve que te sepas la teoría (si no estoy bien yo, no puedo estar bien con los demás ni cuidar de ellos) si no te das permiso, sincero y honesto, para ser tu prioridad.
  20. Sal al aire libre, aunque sea a pequeñas dosis. Atiende una llamada de teléfono en la terraza, ofrécete voluntario para tirar la basura de la oficina… Hay muchas oportunidades para pasar al menos cinco minutos al aire libre. Si teletrabajas esto es más importante aún.
  21. No reduzcas los tiempos de descanso a los que tienes derecho en el trabajo. Tómate el tiempo del desayuno y del almuerzo completos, porque necesitas cambiar de chip y de actividad durante un rato suficiente antes de retomar tus responsabilidades.
  22. Estar más agobiada o más estresada no te hace mejor profesional.
  23. El éxito no tiene porqué estar fuera de tu zona de confort. A veces, el éxito radica precisamente en encontrar esa zona de confort.
  24. Revisa tu rutina matutina para que sea relajada y no una lista de tareas que hacer a contrarreloj. Esto marca el ritmo del resto del día y te permite afrontar el resto de tareas desde una perspectiva más calmada.
  25. Planifica el menú de los próximos siete días, pensando en el tiempo que vas a tener para preparar cada comida. Si hay algún día que no vas a tener oportunidad de cocinar, busca una alternativa saludable para ese día.
  26. Poner la mesa con una vajilla bonita y un florero aunque seas la única persona que vaya a sentarse a comer te hace sentir muchísimo mejor.  Usa ese vestido, enciende esa vela que huele tan bien, pon un florero en la mesa. Tú eres única, tu vida también lo es.
  27. Encuentra uno o varios lugares que te permitan bajar la velocidad. Puede ser un parque, una cafetería tranquila, la biblioteca o incluso un mercadillo. Si te permite disfrutar del presente y ser consciente del momento, utilízalo como una herramienta.
  28. Apaga la tele. Disfruta del silencio de vez en cuando: céntrate en los sonidos que llegan desde el exterior por un rato, ¿cuál es el más lejano que aciertas a escuchar?
  29. Presta atención a los verbos que utilizas. No es lo mismo decir «tengo que ir a hacer la compra hoy», que no deja nada de margen a la negociación con una misma, que decir «me gustaría ir a hacer la compra hoy». Cambio de chip total.
  30. Pregúntate: “Esto que voy a hacer o a decir, ¿va acorde a la vida que quiero?”

¿Quieres seguir este reto conmigo? ¡Iré compartiéndolo día a día en mis Instagram Stories!