Sí, sí, desde dentro, porque reservar una sesión de masaje o irte de vacaciones son medidas que funcionan solo de forma temporal.

Cuidarse es importante. Eso ya lo sabemos. Pero hemos olvidado que para tener una «Mens sana in corpore sano» no podemos trabajar solamente lo externo, lo corporal, sino también la forma en que afrontamos el estrés y el agobio del día a día. Y como yo no puedo ofrecerte una sesión de masaje, una entrada a un spa o una escapada vacacional, te ofrezco cinco formas en las que reduzco mi estrés desde dentro, ¡espero que te sirva!

  1. Compárate solamente con quien fuiste en el pasado, pero sin juzgarte. Es decir, deja de compararte con cómo te imaginas en tu versión futura e ideal y, sobre todo, deja de compararte con otras personas. Competir con otros puede ser beneficioso hasta cierto punto, pero siempre cuando los objetivos están claros y se parte desde las condiciones más similares posible. Y no olvides que anteriormente eras como eras porque tenías un conocimiento y unas herramientas concretas a tu alcance, no te evalúes desde el aprendizaje que tienes hoy en día.
  2. Aférrate al humor y a la gratitud. Esto lo he aprendido desde que soy madre: Hasta los momentos más estresantes se pueden afrontar desde el humor (si no son graves) y la gratitud (siendo conscientes de todo lo que tenemos a nuestro alrededor y en nosotras mismas para poder superarlo). En caso de duda, pregúntate, «¿cómo de seria es esta situación? ¿Seguirá siendo importante en un año, en cinco o en diez?». Así podrás distinguir lo que de verdad es relevante o grave de aquello que, incluso si te sobrepasa, no tiene mayor importancia que la que le estás dando en el presente.
  3. Desconecta del «Modo trabajo». Vivir tu vida sin la presión de lograr unos objetivos en un tiempo determinado y sin la necesidad de mantenerte constantemente concentrada es un placer enorme… ¿o no te sientes así cuando estás de vacaciones?
  4. Deja de considerarte el centro del mundo: Acepta que el universo no gira en torno a ti. Es posible que ya seas consciente de esto, pero te lo recuerdo para que te des cuenta de que no hay nada de malo en postergar algunas tareas cotidianas, reprogramar una cita con el dentista o rechazar una invitación para descansar. Al darte cuenta de esto, sentirás un gran alivio. En resumen, recuerda que no pasa nada grave si no cumples con todas las expectativas que los demás tienen de ti.
  5. Valora tu tiempo igual que valoras tu dinero. Es más, son prácticamente lo mismo.

¿Has intentado aplicar de forma regular alguna de estas medidas?