Al contrario de lo que muchas personas piensan, el slow life no implica que tengas que dejarlo todo para ir a criar ovejas a una granja. Salvo que sea lo que de verdad deseas, claro.

No me canso de decirlo: Se puede aplicar la filosofía slow life («vida lenta») aunque vivas en una gran ciudad y trabajes ocho horas al día. Es más difícil que cuando estás de vacaciones en la playa y no tienes que mirar el reloj, por supuesto, pero los beneficios son los mismos. Además, esta forma de vivir surge, precisamente, como respuesta y antídoto a la vida acelerada actual, que a menudo está obsesionada con la velocidad, la eficiencia y la productividad, lo que puede llevar a una sensación constante de estrés y falta de satisfacción. La filosofía slow life promueve una vida más equilibrada y consciente, donde se prioriza la calidad de vida, la conexión con uno mismo y con los demás, y el disfrute de las cosas simples. Por eso, y porque en los últimos meses estoy luchando por reorganizar mi vida en torno a mis prioridades actuales y, en ese proceso, no perder de vista la vida calmada que tanto me ha costado lograr, quiero compartir contigo cinco razones por las cuales es realista la filosofía slow life.

  1. Te permite dedicarte tiempo a ti mismo antes de empezar el día o al acabarlo. Y para ello no tienes que tener, ni siquiera, más tiempo libre, sino trabajar en una mentalidad más relajada y enfocada en la actividad cotidiana que estás realizando. Por ejemplo, no ducharte ni desayunar pensando en el trabajo, sino centrándote en las sensaciones que experimentas en ese momento. Yo, entre semana, encuentro bastante relax en maquillarme mientras escucho música con los auriculares, aunque solo tardo cinco minutos y sean las siete de la mañana.
  2. Gracias a la filosofía slow life podrás aprender a marcar límites y prioridades: Y, desde hace un tiempo, he decidido no aceptar propuestas profesionales en las que no pueda obtener nuevos aprendizajes, contactos o experiencias, o simplemente pasar un buen rato haciendo lo que me gusta. Aunque esto hace que algunas ofertas sean realmente difíciles de rechazar, mi objetivo es incorporar estas experiencias a mi vida laboral y personal para enriquecerla aún más. Quiero abarcar todas las oportunidades que se me presenten y sumar estas vivencias a mi vida para crecer tanto profesional como personalmente, no simplemente llenar mis horas.
  3. Hacer una pausa para comer y desconectar en un ambiente tranquilo y relajado, fuera del entorno de trabajo, también es una forma de vivir con más calma y consciencia. Si es posible, trata de desconectar por completo durante el almuerzo, evitando las distracciones digitales y socializando con tus compañeros o amigos.
  4. Dedicar tiempo a tus hobbies y pasatiempos favoritos es otra clave para disfrutar de la vida con más calma: Trata de hacer una actividad que disfrutes después del trabajo, como volver a casa paseando, tomarte un café con un familiar o jugar con tu mascota. Esto te ayudará a desconectar del trabajo y te permitirá enfocarte en algo que te hace feliz. Esto también es slow life.
  5. Utilizar la tecnología de una forma más consciente es otra clave de la vida calmada. Y es algo que puedes hacer, incluso si no tienes ni un solo momento libre al día. Si estás tratando de poner límites al uso que le das al móvil ,por ejemplo, es necesario que reconozcas cuando estás pasando demasiado tiempo saltando de una app a otra sin un propósito claro. Es fundamental que distingas esos momentos de aquellos en los que realmente estás utilizando las aplicaciones para comunicarte, informarte o disfrutar de un rato de ocio, es decir, momentos en los que sí te aportan algo.

Ten en cuenta que la filosofía slow life no supone que debas abandonar por completo tu forma de vivir, sino que se trata de hacer ajustes para encontrar un equilibrio que te permita disfrutar del día a día mientras aún cumples con tus responsabilidades. Se trata de hacer cambios graduales en tu vida diaria, como desconectar más a menudo, pasar más tiempo en la naturaleza, cocinar en casa, dedicar tiempo a hobbies y cultivar relaciones con otras personas, por poner algunos ejemplos.