¿Estás buscando ser cada día tu mejor versión, o vives como te han dicho que debes hacerlo? O, peor aún, ¿sientes que te has quedado atascada en lo que eras, y ya no sabes lo que eres?

En mi caso, mis circunstancias personales y laborales me están empujando a cambiar para bien, a revisar mis prioridades y a decidir cómo voy a enfocar mi futuro. Crear mi historia más próxima desde lo que soy ahora, y no de lo que fui o de lo que planeé ser en el pasado. Quiero construir mi historia desde quien soy y desde donde estoy ahora, pero para eso tengo que tener claras varias cuestiones:

– Quién soy, cuales son mis rutinas y comportamientos actuales.
– Qué costumbres debo dejar ir y qué hábitos quiero incorporar a mi día a día.
– ¿Qué necesito cambiar o mejorar?

Tener claros estos planteamientos me ayudará a pasar de nivel, de fase, a contar con la base que necesito para rediseñarme y reconstruirme. A continuación tengo que decidir si mi forma de afrontar cada situación, cada momento del día, me acerca a quién quiero ser y como me visualizo en el futuro. Puede ser agotador, porque se trata de un trabajo constante, de una alerta casi permanente hasta que se automatizan las respuestas y podemos ver el camino con más claridad. He pasado por este proceso varias veces, y siempre ha sido beneficioso para mí, tal y como te conté en este post.

El siguiente paso consiste en establecer un plan y desglosarlo en pequeñas metas, observando que elementos están bajo mi control y cuáles no. Te sorprenderá descubrir qué poco puedes cambiar, pero cuán efectivos son esos cambios y toda la mejoría que suponen en tu vida. Darse cuenta de que no tenemos el poder sobre todo lo que nos rodea puede ser caótico o liberador. Ser persistente y paciente con este proceso de cambio es clave, pero es difícil. Me encuentro a mi misma sintiendo que no hago nada, que no avanzo, cuando la realidad es que si echo la vista atrás el avance ha sido enorme. Por eso voy a comenzar a registrar mi progreso, a revisitar con más frecuencia esa lista de pequeñas metas y marcar las que ya he cumplido y los retos que han surgido en el camino.

Y tú, ¿vives por inercia, o eres tu mejor versión para ti misma?