Hoy quiero compartir contigo los seis artículos para bebé, de 0 a 6 meses, que fueron clave en la crianza de nuestro pequeño.

El pasado mes de octubre llegó a casa nuestro primer bebé, que ya venía revolucionándonos todo el verano pensando qué podía necesitar y qué no era fundamental. Más allá de los objetos que no son imprescindibles pero que son habituales en los hogares con niños pequeños (su ropa, cuna, cochecito, bañera, etc.) fuimos descubriendo, mes a mes, con qué objetos habíamos acertado y cuales quedaron más bien aparcados en una gaveta. ¿Te cuento cuáles fueron nuestros básicos para nuestro bebé, desde que nació hasta los seis meses?

  • Anillas de silicona: Este set de aros fue un regalo, y posiblemente el objeto que más hemos utilizado desde que nuestro niño nació. Son seis anillas de silicona que se conectan entre ellas y que sirven para enganchar juguetes o como mordedor. Al principio las utilizábamos para colgarlas de la capota del capazo o del gimnasio para bebés y que llamaran la atención y atrajeran la mirada de nuestro niño. Fueron el primer juguete que le interesó tanto como para estirar su brazo y tratar de cogerlo, y el primero que pudo sujetar firmemente una vez aprendió a hacerlo. Ahora que tiene ocho meses le ayudan muchísimo en la dentición, y al ser seis argollas, nos permite llevar dos o tres en el bolso y tener las demás en casa. Son de la marca Miwis.

  • Saco de paseo: Al final del embarazo me encapriché con un saco para el capazo/silla de paseo muy abrigado, y mi madre se lo regaló al niño al poco de nacer. Al principio quedó aparcado, porque no habían bajado las temperaturas lo suficiente, pero cuando llegó el invierno empezamos a utilizarlo tanto para salir a la calle como para dormirlo y acostarlo en la cuna. Nuestro bebé nunca ha aguantado bien durmiendo tapado, pero sudaba demasiado como para abrigarlo lo suficiente mientras lo teníamos en brazos. Pasarlo a la cuna era una odisea, porque las sábanas frías lo despertaban… Hasta que empezamos a acostarlo dentro de su saquito. Es este modelo de Jané, pero cualquier otro que se adapte a la temperatura de tu ciudad y que tenga un tacto agradable te servirá. Y sí, sé que existen los sacos de dormir para bebés, y los usábamos, pero los ensuciaba muchísimo más rápido.
  • Libro Blanco, negro, rojo: Los recién nacidos captan un rango de colores muy limitado, que se asemeja más a una gama de grises que a los colores que vemos los adultos. Cuando son algo más mayores su vista se afina y en torno a los cuatro meses ya ve con claridad. Las láminas de contrastes o los libros como éste son ideales porque más que colores muestran contrastes, y nuestro pequeño se quedaba hipnotizado mirándolo. No solo fue un juguete divertido, sino también un truco para poder dejarlo en la cuna tranquilo, mirando su libro (que es blandito y tiene páginas que crujen) mientras me lavaba los dientes y me vestía o maquillaba.
  • Termo: Nuestro peque se alimentó, por circunstancias que no vienen a cuento, con lactancia mixta. Esto significaba que no podíamos salir de casa sin un biberón preparado, pero pronto nos dimos cuenta que no le gustaba tomarlo templado, ¡que tenía que estar bien caliente! En ese momento pasamos de salir con un biberón ya hecho a llevar la medida de fórmula en una fiambrera diseñada específicamente para eso, el biberón vacío, y el agua caliente en un termo. Todavía lo hacemos, aunque ya se ha acostumbrado a comer fruta o compotas, por si en algún paseo no está de ánimo para comer a cucharadas, poder preparar el biberón sobre la marcha.
  • Hamaca para la trona: Sé que dije que no hablaría de los objetos más comunes, en los que incluyo la trona, pero es que la nuestra tenía un extra especial. Nuestro peque tiene, gracias a un regalo de mis amigas, la trona de Stokke, y ésta tiene un complemento que permite a bebés desde cero meses «sentarse» a la mesa con su familia. O más bien tumbarse, ya que se trata de una hamaca. Nos la prestaron y fue una maravilla poder colocar al bebé en ella mientras comíamos, ordenábamos la cocina o incluso, a una distancia prudencial del fuego, mientras cocinábamos. Es cara (como todo lo de Stokke), por lo que quizá no está en tu lista de prioridades con todos los gastos que implica un bebé, pero si ya tienes la Stokke y conoces a alguien que pueda prestarte el Newborn Set o comprarlo de segunda mano, te lo recomiendo.
  • Mochila de porteo: Desde el embarazo tenía claro que quería portear, aunque sabía que tenía que encontrar una buena mochila de porteo que fuera ergonómica y cruzar los dedos para que al bebé no le disgustara ir tan pegadito. Y tuve suerte, porque si bien no la hemos utilizado tanto fuera de casa (que sí, pero solo para paseos más breves o cerca de donde vivimos)  ha sido indispensable para las siestas del peque. Porteado se mantiene dormido y descansando más tiempo y me permite sentarme en el ordenador y escribir estos artículos mientras está en la mochilita sobre mi pecho. La nuestra es de la marca MoniLu.

¿Has utilizado alguno de estos productos con tu bebé?