Desde que me sumergí en el mundo de la crianza, he descubierto que ser fiel a mis principios sobre sostenibilidad y ecología se hace un poco… resbaladizo.

A menudo, nos sentimos abrumados por las expectativas de ser perfectos en cada elección que hacemos para nuestro planeta y para nuestros hijos, y nos olvidamos de que la sostenibilidad no es una competición para ver quién puede ser más verde, sino más bien un compromiso colectivo para cuidar de nuestro hogar compartido: el planeta. Y que la crianza (en otras palabras, mantener vivo y saludable a un pequeño humano caótico a la vez que le inculcas los valores morales que harán de él un buen ciudadano y las herramientas emocionales para gestionar su mundo interior, ¡que no es poca cosa!) ya es bastante difícil en sí misma como para añadirnos el estrés de corresponder a unos estándares, por mucho que hayan sido nuestros estándares antes de que la familia creciera.

La verdad es que la vida moderna puede hacer que adoptar un enfoque completamente sostenible parezca una tarea monumental, y siempre insisto en que la clave está en las decisiones cotidianas y en los pequeños pasos, pero la maternidad y la paternidad lo complican un poco más. Pero aquí está la buena noticia: no es necesario ser perfecto. Pequeños cambios pueden tener un gran impacto, y cada elección consciente cuenta.  Por eso quiero compartir contigo algunas maneras prácticas y realistas en las que las familias pueden contribuir a un estilo de crianza más sostenible:

1. Elige la calidad y no la cantidad

En lugar de abrumarte con la idea de comprar solo productos eco-friendly, enfócate en la calidad de los productos que adquieres. Opta por artículos duraderos que puedan ser reutilizados o pasados a otros niños, como hermanos, primos o amiguitos. En el caso de los juguetes, presta atención a si el juguete puede «crecer» con él, como lo hacen la mayoría de los que invitan al juego simbólico, o si es muy específico para una edad determinada y después quedará en el olvido. La clave está en reducir la necesidad de comprar constantemente nuevos productos.

2. Compra ropa o juguetes de segunda mano

Muchos artículos de bebé, como ropa y juguetes, pueden tener una segunda vida. Comparte y recibe estos artículos con amigos y familiares, o búscalos en plataformas de compraventa. Cuando mi niño tenía pocos meses, compré un lote de ropa de tallas entre los 12 y los 18 meses por Wallapop, a muy buen precio, ¡y está sacándole mucho partido ahora! También hemos heredado ropa de los niños de nuestros amigos, así que tiene el armario completo durante bastantes meses.

3. ¿Pañales de tela?

Los pañales desechables son convenientes, pero los pañales de tela o los ecológicos también son opciones viables. Eso sí, son muy engorrosos. Nosotros no hemos optado por ellos porque es una incomodidad (lavar pañales todas las noches) que no queremos añadir a las dificultades de la crianza, pero compramos unos muy absorbentes que aguantan bastante tiempo entre cambio y cambio, así gastamos menos cantidad de pañales.

4. Alimentación consciente

Opta por alimentos locales y de temporada siempre que sea posible. Además, considera la posibilidad de incorporar más opciones vegetarianas o veganas en la dieta familiar. Esto no solo es beneficioso para el medio ambiente, sino también para la salud.

5. Juego creativo y sostenible

No es necesario inundar la habitación de los niños con juguetes. Fomenta el juego creativo y la imaginación, busca juguetes fabricados con materiales sostenibles, como madera en lugar de plástico, y que sean lo suficientemente resistentes como para proporcionarles horas de diversión durante años y después ser heredados por niños más pequeños de la familia o entre las amistades. Esta inquietud fue, precisamente, la que nos llevó a lanzar Nenene, nuestra tienda de juguetes y complementos para bebés sostenibles y respetuosos.

6. 3R: Reduce, Reutiliza, Recicla

Esta regla de oro sigue siendo fundamental. Fomenta el hábito de reducir, reutilizar y reciclar en el hogar. Fomenta el hábito de clasificar los desechos e incorpóralo a la rutina de tus niños.

7. Conexión con la naturaleza

Fomenta la conexión con la naturaleza en la familia. Aprovecha el tiempo al aire libre y enseña a tus hijos sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, sobre todo a través de las enriquecedoras experiencias al aire libre. Son lecciones valiosas sobre sostenibilidad, ya que lo que no se conoce, no se cuida.

En resumen, se trata de encontrar un equilibrio que funcione para tu familia. La sostenibilidad en la crianza no debería ser una fuente de estrés, sino una oportunidad para enseñar a los niños sobre la importancia de cuidar nuestro hogar común. Cada pequeño esfuerzo suma, y cuando se trata de sostenibilidad, no hay acción demasiado pequeña. ¡La clave está en construir un futuro más verde, un paso a la vez!