Después del embarazo y del posparto pude volver a entrar en la ropa que utilizaba anteriormente, ¡pero era como si no reconociera del todo mi armario!

Antes de empezar a contarte mi experiencia reencontrando mi estilo después de ser madre, quisiera aclarar una cosa: No estás obligada a «recuperar» el cuerpo que tenías antes, entre otras cosas, porque incluso si vuelves a tu peso anterior, la disposición de los diferentes volúmenes de tu cuerpo podría no ser la misma que antes del embarazo.

Dicho esto, algunos cambios que tuve que hacer en mi alimentación por prescripción médica cuando el Peque ya había nacido aceleraron la pérdida de peso del embarazo, y ahora que el niño tiene un año y medio puedo volver a utilizar mi ropa «de siempre». No hice dietas, intenté hacer ejercicio pero acababa agotadísima al final del día. No buscaba perder peso, aunque sí echaba de menos mi agilidad y flexibilidad. Y, a pesar de la alegría por volver a mi muy bien surtido armario (me gusta mi ropa y la cuido mucho, qué le vamos a hacer), estoy oxidada de ideas. Me cuesta pensar en conjuntos de ropa que me gusten, no recuerdo cómo combinaba las prendas antes del embarazo y me resulta muy difícil darme cuenta de cómo vestirme respecto al clima (aunque aquí puede tener mucho que ver el cansancio y la dificultad a la hora de tomar decisiones que viene con la carga mental).

 

Las inseguridades sobre mi cuerpo, que arrastro desde el propio embarazo, siguen ahí, y me cuesta verme bien en el espejo. Hay días que me encanto, ¡no te lo voy a negar! Pero otras veces no sé si no me gusta cómo he combinado la ropa o no me gusta verme a mí llevándola. Y eso también es un proceso de aprendizaje y aceptación.

Como ya sabrás si me sigues en redes o si lees este blog desde hace un tiempo, un porcentaje de mi armario son prendas básicas de fast-fashion, pero la mayor parte es moda de estilo retro y ropa heredada o comprada de segunda mano, lo cual es una ventaja también en el sentido de que son prendas que no pasan de moda, porque directamente no están de moda. No son tendencia. Y aunque mi estilo no ha cambiado, me cuesta encontrarlo en mi propia ropa, ¡no tiene ningún sentido!

Lo que más me está ayudando es ver fotos mías de antes de ser madre, y copiar esos conjuntos, ya que muchas veces simplemente no me acuerdo de lo bien que combinaban unas prendas con otras. Es como si me enfrentara de nuevo a todo el armario y estuviera abrumada. También me resulta de mucha ayuda ser firme y estricta con lo que ya no uso y donarlo o venderlo, para quitar ruido visual y dejar de pensar en cómo darle una oportunidad a algo que no uso desde hace tres años, y enfocar esa creatividad en la ropa que de verdad tengo ganas de verme puesta.

 

Instagram y Pinterest también son grandes fuentes de inspiración y de ideas, como siempre lo han sido. Tengo menos tiempo ahora por navegar por los perfiles y los álbumes de otras persoans que comparten mis mismos gustos, pero cuando puedo rascar un ratito y ojear sus outfits, me siento muy inspirada y con muchas ganas de arreglarme de nuevo.

Y tú, ¿has pasado por alguna crisis de armario como ésta?